Una vez un campesino fue a robar pepinos a
una huerta. En cuanto se deslizó hasta el sembrado, pensó: "Si consigo
llevarme un saco de pepinos, los venderé y con ese dinero compraré una gallina.
La gallina pondrá huevos, incubará y sacará muchos pollitos. Criaré los
pollitos, los venderé y compraré un lechoncito. Cuando crezca, tendrá una buena
cría. La venderé para comprar una yegua, que, a su vez, me dará potros. Los
criaré y los venderé; después compraré una casa y pondré una huerta. Sembraré
pepinos, pero no permitiré que me roben. Pondré unos guardas muy severos, para
que vigilen. Y, de cuando en cuando, me daré una vueltecita y les gritaré:
"Eh, amigos, vigilad con más atención." Sin darse cuenta, el hombre
dijo esas palabras en voz alta.". Los guardas que vigilaban la puerta se
abalanzaron sobre él, y le dieron una buena paliza.
Leon Tolstoi, Cuento para niños, Editorial La Gaya Ciencia,
Barcelona, 1972
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"Un buen lector, en la actual sociedad de la información y el conocimiento, no es quien lee mucho; es quien logra comprender, extrae conclusiones propias y toma posición frente a la información recibida".


